| Resumen | Manifiesta que el comercio interior, desde el punto de vista marítimo, fue intenso en nuestras costas, pudiendo centrarse el grueso de su actividad entre los puertos de Guayaquil y Arica. Resume la exportación concretándola a los puertos principales, prescindiendo del Callao, porque era el centro de redistribución de todas las mercaderías: Guayaquil, Paita, Clérrepe, Malabrigo y Huanchaco, Guañape, Cañete, Chincha, Pisco, San Nicolás, Acarí, Chala, Quilca y Chule. Respecto del comercio exterior, tan importante en el Perú virreinal, señala que para mantenerlo, los mercaderes peruleros reunidos en Lima por marzo o abril se aprovechaban de la Armadilla del Mar del Sur que unía el Callao con Panamá; una vez en Tierrafirme los mercaderes pasaban a Nombre de Dios o a Portobelo, donde participaban en la feria y adquirían todos los productos europeos alcanzables, con los que tornaban al Perú |