| Resumen | Manifiesta que hasta mediados del siglo XVIII la mayoría de los barcos que hacían el comerico entre el Perú y Chile habían sido construidos unos en Chiloé, otros en el distrito de Concepción y otros en el río Maule, por lo que se refiere al apostadero del Callao, la construcción naval aunque había abundancia de obreros y de materiales para carenar. Se reducía a corta escala y solamente para construir buques de mediano calado, a causa de la carencia de madera, prefiriéndose Guayaquil, Panamá, Nicaragua o Chile. Cita a los capitanes de navío Juan y Ulloa, quienes informaban sobre lo deformes que se construían los barcos en Guayaquil, por atenerse a criterios empíricos y estimando únicamente las ordenes del armador. Da noticias sobre: el estado en que navegaban los navíos mercantes en nuestros mares; los contratos relativos a la construcción de naves; los jornales para la gente que trabajaba la obra; detalle de los costos de construcción; los materiales para las carenas y armamentos |